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sábado, 21 de enero de 2017

Motivarnos o motivarlos



Respiré hondo, arreglé mi blusa y sonreí. Así inició mi entrada al nuevo grupo asignado para impartir la materia de Literatura II para el nuevo semestre. Eché una mirada rápida tratando de identificar a los "jóvenes problema" señalados por una conducta no apropiada dentro del recinto educativo y por lo tanto infractores del reglamento escolar. A algunos los conocía de nombre a otros solo identificaba su cara. Quizá ellos hayan escuchado cosas abominables sobre mi, otros me compararían con la directora "Troncha Toro" de la película de Matilda y algunos ni idea tenían de quién era.
Traté de que en este primer encuentro quedara claro la forma en que me gusta que trabajen, las reglas al interior del aula -que no son muchas- indispensables para conducirse que se resumen prácticamente en el respeto y la tolerancia hacia sus compañeros. Ellos, mis nuevos alumnos me miraban fijamente sin perder detalle, anoté mi nombre completo en el pizarrón y continué. 

Todos estaban atentos, callados, uno que otro inquieto platicaba en voz baja con alguno de sus compañeros, detuve mi discurso y los miré fijamente, todos voltearon a verlos y por fin se percataron que ellos habían sido el motivo por el que yo había optado por callar, les pregunté si no interrumpía, y apenados por la falta contestaron con un suave no.

Hablé de manera general de los temas que se abordarían en la materia, hice algunas preguntas sobre temas específicos para medir el grado de conocimiento adquirido en el curso anterior y continué. Les hablé de la importancia y fuerza que adquiere la palabra escrita y hablada y que en muchas ocasiones no nos percatamos de ello, de lo fundamental que es leer y analizar cada cosa que decimos antes de emitir un juicio, de la historia del hombre, de los mitos, de las leyendas y al ver que poco a poco se interesaban más en el tema, les platiqué casi casi les actué el mito de la creación de "La Vía Láctea", hablamos de dioses, semidioses, y a mitad de la clase me detuve para hacer énfasis en sus intereses, sus destrezas y sus habilidades. 
Mientras copiaban del pizarrón un pequeño esquema empecé a reflexionar:

Las generaciones con las que hemos venido trabajando de un tiempo a la fecha exigen otro tipo de maestros, no hemos entendido que el papel del maestro autoritario, que pretende que el alumno solo escuche, observe y obedezca ha quedado atrás, nuestros hijos y alumnos son diferentes, no podemos seguir educando como nos educaron a nosotros porque el mundo para el que nuestros padres lo hicieron es diferente. Con ello no quiero decir que las reglas y normas deben hacerse a un lado, porque entonces estaríamos ante una completa falta de autoridad y eso nos conduciría a una descomposición más rápida de la sociedad.
Nosotros obedecíamos sin cuestionar, acatábamos sin discutir, obedecíamos sin ver, y quizá en su momento fue bueno, excelente para muchos que hoy son triunfadores pero el triunfo no puede atribuirse solo a la forma con la que fuimos educados. Nuestra generación tenía padres que estaban más en casa, que veían menos televisión, que se sentaban a la mesa a observar cómo hacíamos la tarea y donde a la hora de la comida conversábamos de muchas cosas, el mundo era más seguro y ellos, nuestros padres tenían la confianza de dejarnos salir sin  temor de que alguien nos hiciera algo. Nosotros, los de nuestra generación no teníamos esta lluvia de información que hoy se ha convertido en desinformación porque no hay quien los acompañe y explique qué sí y qué no. De algunos años a la fecha el mundo del internet en especial de las redes sociales "se ha tragado" a los jóvenes. Hoy se preocupan más por la cantidad de "likes" o aprobaciones que por hacer algo productivo que les genere más oportunidades.
Si bien es cierto la educación inicia en la casa y como la tradición lo ha dictado es en la escuela donde se refuerza, pero ¿cómo reforzarla si quienes educamos no nos damos el tiempo ni siquiera de conocerlos? de saber cómo viven, cuáles son sus miedos, cuáles sus aspiraciones, cuáles sus metas y mucho menos cuál es su proyecto de vida?

Todos suponemos que las cosas se hacen, que ellos llegan con un cúmulo de ´conocimientos´adquiridos años atrás, pero, y si no es así, si realmente quien estuvo antes que nosotros no cumplió a cabalidad con lo que se supone debió hacer, entonces, ¿cerraremos los ojos, daremos carpetazo y continuaremos sin cubrir huecos ni en conocimiento ni existenciales?
Alguna vez les hemos preguntado ¿qué los motiva?¿qué los hace felices? ¿qué ocurre cuando su comportamiento negativo les genera un sin fin de castigos y sin embargo sigue siendo recurrente? 
¿Cómo exigirle a un alumno que ve que su maestro no prepara la clase, no respeta al compañero, no predica con el ejemplo? Para exigir, hay que dar, para esperar hay que dar, para que cumplan hay que motivar, para ser querido hay que querer, todo absolutamente todo en esta vida debe ser recíproco si deseamos obtener una respuesta positiva, de lo contrario siempre serán negativas.
Las frases motivacionales sin el ejemplo pierden fuerza, publicar lo que debería ser sin sentirlo ni hacerlo pierden credibilidad. Copiar lo que a otros les ha dado resultado no asegura nuestro éxito, porque los contextos son diferentes. No asumir que somos parte del problema nos hunde más en el mismo, preocuparnos y no ocuparnos nos demuestra solo la falta de compromiso. Deslindar la responsabilidad en otros y no asumir lo que nos corresponde nos convierte en peleles de la educación. Caminar sin dirección no nos lleva a otra cosa que al fracaso. 
Nuestros alumnos están hambrientos de un ejemplo a seguir, de alguien tangible a quién admirar, quién les enseñe el mejor camino, quien CONFÍE en ellos, quién esté ahí para escucharlos y lo más importante quién los MOTIVE a ser mejores personas.
Los 50 minutos terminaron con el pase de lista y la revisión de la actividad del día de hoy sábado 21 de enero, eran ya las 8:42 de la mañana y el timbre anunció que la clase había terminado.
Para hacer la diferencia hay que ser diferentes








domingo, 23 de octubre de 2016

Los buenos maestros

En los últimos años y en especial con la Reforma Educativa, se hace una reflexión sobre lo que significa ser un BUEN MAESTRO, muchas son las opiniones que cada quien desde su particular punto de vista y formación han hecho al respecto. El tema se polariza cada vez que se hace esta interrogante, pero ¿qué es un buen maestro?

La respuesta no está en nosotros los que día a día trabajamos en el aula, los que nos dedicamos a formar a niños y adolescentes, los que recibimos un sueldo por hacer nuestra tarea, bien o mal, la respuesta en mi opinión está en nuestros alumnos aunque muchos opinarían que esto es subjetivo.
Los educadores podríamos decir que se encuentra en la profesionalización y capacitación continua para impartir de acuerdo al nuevo Modelo Educativo nuestra cátedra, en cumplir todos los días con un horario y aportar a los centros educativos lo que estos nos piden o exigen, en atender las necesidades de aprendizaje de los alumnos, en diseñar una Planeación Didáctica de acuerdo a los propósitos y objetivos del programa entre otros.

Pero mi reflexión va más allá, va a lo que ellos, nuestros alumnos sienten cada vez que entramos al salón de clase, cuando nos encuentran en los pasillos, cuando nos buscan para contarnos sus problemas, cuando nos piden una moneda para completar su loche, cuando nos piden material para poder entregar el trabajo que otro de nuestros colegas les pidió, cuando nos enteramos que tienen alguna adicción y que su permanencia en la escuela depende de nuestro apoyo, cuando sin que ninguno de sus compañeros se enteren les hemos dado hasta un suéter porque no tienen para cubrirse del frío, en atender no solo sus necesidades educativas sino afectivas, el hacerlos sentir que son capaces de cumplir con sus metas y si no las tienen ayudarlos a que las formen.

En casos como los mencionados los cursos, maestrías y hasta doctorados no tienen razón de ser, porque con ellos no cubriremos las necesidades del saber ser.
Si bien es cierto, con el paso de los años la labor docente se ha transformado y aunque han ido y venido Modelos Educativos y las Teorías del Aprendizaje nos señalen numerosas formas de llevar el conocimiento y entender el por qué, el cómo y el cuándo se apropian o no de los conocimientos hay situaciones que no están comprendidas en estos.
Todos reconocemos que tuvimos un buen maestro pero ese reconocimiento se da bajo las circunstancias que vivimos en nuestra estadía en la escuela, el cómo recibimos su apoyo, en el cómo nos hizo amar alguna materia o el cómo nos ayudó a transformar nuestra vida. Sabemos reconocer quién nos hizo sentir por un instante personas especiales y que gracias a eso hoy somos lo que los demás ven: profesionistas, amas de casa, empleados o seres más humanos con valores gracias a como incidieron en nuestra vida. Cómo estos maestros con su ejemplo y dedicación nos hicieron dar hoy lo que en algún momento nos faltó y no me refiero solo a las cosas materiales sino hasta el cariño que buscábamos y en muchos casos se carecía en casa. Cómo alguien que creyó en nosotros nos dio seguridad para seguir nuestro camino, buscar otros horizontes y llegar a un lugar en el que jamás imaginamos estar.

Es difícil tener una concepción de lo que es un verdadero maestro, porque repito, las 
circunstancias en cada uno de nosotros fueron diferentes, sin embargo los buenos maestros parecieran seres especiales porque deben tener cuando menos estas cualidades:

* Buscar siempre el bienestar de sus alumnos.
*Ser empáticos.
*Tener disposición para escucharlos.
*Amar y sentir pasión por nuestro trabajo. 
*Motivarlos a ser mejores personas.
*Encaminarlos en sus objetivos y vigilar que en la estadía en la escuela puedan cumplir con sus metas.
*Ayudarlos a encontrar el sentido al estudio, a la escuela.

*Tener tolerancia, sobre todo en este tiempo que a ellos les ha tocado vivir, en donde este valor como el respeto, responsabilidad, cooperación, entre otros se han ido perdiendo.
*Ayudarlos a re valorar el sentido a la vida.
*Detectar sus habilidades y áreas de oportunidad, fortaleciendo las primeras y disminuyendo las segundas.
* Apoyarlos a encontrar el sentido de pertenencia.
*Predicar con el ejemplo.
*Dar reconocimiento a sus acciones.
*Tener en nuestra boca siempre una palabra de aliento, de ánimo, de cariño.
*Buscar la capacitación constante para mejorar nuestra práctica docente.
*Tener domino de los conocimientos de la (s) materia (s) que impartimos.
*Ser justos cuando de evaluar se trate.
*Hacer uso de las Tecnologías de la información.

*Utilizar distintas estrategias de aprendizaje.
*Conocer y reconocer sus estilos de aprendizaje y tipo de inteligencia.
* Fomentar la participación activa en el contexto escolar y social. 
*Crear ambientes que favorezcan el aprendizaje.
*Asumir las responsabilidades éticas de nuestra profesión.
*Participar activamente en la vinculación de la escuela con la comunidad.
*Tener el compromiso de que los alumnos que ingresen logren concluir su formación.
*Organizar el trabajo durante el ciclo escolar de acuerdo al programa de estudios.
*Permitir no solo el desarrollo cognoscitivo sino afectivo del alumno.
*Ser gestor incansable dentro y fuera de los espacios educativos.
*Identificar los rasgos lingüísticos y culturales de la comunidad que favorezcan el aprendizaje de los alumnos.
*Participar activamente en la organización y desarrollo de la gestión escolar que nos ayude a una vinculación efectiva con todos los entes que inciden en el Proceso Enseñanza-Aprendizaje.
El nuevo Perfil del Docente va más allá de lo que la Reforma Educativa en México y en cualquier país pretende de los educadores, va a la esencia misma como personas, como seres humanos no solo a la capacitación constante para mantener una práctica docente a la altura de lo que las organizaciones internacionales dictan a los países desarrollados y subdesarrollados, va directamente a las necesidades en cada uno de nuestros contextos.

                 Ahora la pregunta es: ¿Somos realmente BUENOS maestros?




lunes, 10 de octubre de 2016

LA EVALUACIÓN COMO PROCESO FORMATIVO

Evaluar significa “otorgar un juicio de valor”, este juicio es el resultado de la retroalimentación que hace tanto el alumno como el profesor, porque si bien la evaluación al parecer va direccionada en un solo sentido, como si lo que importara fuera solo el resultado del alumno, el resultado de esta debe servir para realizar un análisis de nuestra labor como docentes y tomar acciones cuando sea necesario o re direccionar nuestro trabajo si no se han obtenido los resultados que se esperan.

La evaluación abre las posibilidades para que los docentes identifiquemos las áreas de oportunidad de nuestros alumnos y a través de los resultados realizar también un análisis de nuestro quehacer dentro del aula.

Hablar de evaluación es sencillo llevarla a la práctica es todo un proceso ya que implica el trabajo del alumno desde el momento en que entra al aula, utilizando distintos instrumentos y técnicas como listas de cotejo, rúbricas, pruebas objetivas  y portafolio de evidencias, ensayos, estudio de casos, mapas conceptuales, sinópticos, mapas mentales, textos en paralelo, escala de rango, preguntas así como la observación. Si tomamos en cuenta todos los factores dentro del proceso enseñanza-aprendizaje tendremos como resultado diferentes conceptos, actitudes, habilidades destrezas y conocimientos a evaluar, lo que dará como resultado una calificación final. Aún y cuando califiquemos con un número, lo más adecuado de acuerdo al esquema de Competencias sería señalar al alumno como COMPETENTE o NO COMPETENTE, ya que este modelo permite retomar las áreas de oportunidad de los jóvenes y trabajar en ellas hasta que adquiera las habilidades, destrezas y conocimientos que se pretende de acuerdo a los objetivos del programa de la materia que estemos trabajando.
Estudio de Casos



TIPOS DE EVALUACIÓN

Existen tres tipos de evaluación que deben ser consideradas en el proceso enseñanza aprendizaje, en ellos se encuentran contemplados el qué, el cómo, el por qué y el momento en que debe ser evaluado el alumno:

1) La evaluación diagnóstica puede ser considerada dentro de la evaluación formativa porque esta nos ayuda a detectar primero los conocimientos previos de nuestros alumnos dando la pauta para conocer y reconocer qué tanto saben del tema sino para descubrir cuáles son sus habilidades y destrezas lo que nos lleva a la Evaluación Formativa ya que al tener esta información nos ayuda a reajustar nuestros objetivos de acuerdo a las necesidades que se vayan presentando dentro del proceso enseñanza aprendizaje. Ejemplo en la práctica docente: Examen escrito, preguntas dirigidas sobre un tema, preguntas de exploración, lluvia de ideas.

2) La evaluación formativa tiene la función de adecuar los elementos del proceso enseñanza aprendizaje tomando las medidas pertinentes para hacer eficaz el trabajo educativo, tomando en cuenta las habilidades y destrezas de los alumnos.
Los contenidos que podemos preguntar en este tipo de evaluación no solo pueden ser los que nos marca el programa sino lo que desde su contexto conoce, considerando siempre  los  conocimientos procedimentales y actitudinales así como las expectativas de los jóvenes y las propias; por lo que son de gran utilidad algunos instrumentos y estrategias como los exámenes escritos, preguntas dirigidas, prácticas dentro y fuera de clase, apoyo colaborativo a compañeros, preguntas de exploración y técnicas como la "lluvia de ideas".

3.- Evaluación sumativa Es una evaluación intencionada que nos ayuda a tomar decisiones sobre una calificación que se asignará se aplica en procesos y productos terminados o bien al final de la experiencia del aprendizaje sirve para verificar o promover al alumno y pueden ser utilizados los siguientes instrumentos de evaluación: Rúbrica, ensayos, listas de cotejo, guía de observaciones, coevaluación entre otros.

Evaluación por Proyectos

Por otra parte para realizar una evaluación objetiva se necesita: especificar qué vamos a evaluar, determinar cuáles criterios utilizaremos como punto de referencia y señalar los procedimientos a través de los cuales haremos la comparación.
    a)    Qué podemos evaluar en un equipo de trabajo?
• Trabajo realizado
• Togro de los objetivos
• Resultados obtenidos
• Aprovechamiento de los recursos
• Comunicación en el grupo

• Participación y los procedimientos utilizados.
    b) Criterios. Se especifican con base en las metas señaladas desde un principio, con los resultados esperados y con la diversidad de recursos utilizados.
• Forma de comunicación
• Forma de participación
• Pertinencia y eficacia de los procedimientos. Todos estos criterios tienen posible modificación, según sea el acuerdo del profesor.

   c) Procedimientos. Existe toda una diversidad. Pueden ser cuestionarios de apreciación, escalas   estimativas, juicios de los participantes o coevaluación, registro de observadores, juicio de los participantes, registro de observadores, juicio de personas ajenas al equipo.

 ¿Para qué se realizar la autoevaluación, la coevaluación y la heteroevaluación?

La autoevaluación es el ejercicio que en pleno conocimiento y recononcimiento de su propio aprendizaje hace el alumno, en donde los juicios de razón, la honestidad y la verdad cobran relevancia. En este tipo de evaluación  proporciona a los alumnos una percepción de su desempeño dentro del aula a través de las actividades realizadas y de la apropiación del conocimiento. Este tipo de evaluación permite el desarrollo de la metacognición así como la formación de actitudes honestas para sí y para sus compañeros permitiendo una de las habilidades del pensamiento crítico que es la autorregulación.

La Coevaluación por su parte se lleva a cabo entre los mismos alumnos. Se le llama Coevaluación a la realizada entre pares, de una actividad o trabajo realizado; este tipo de evaluación puede darse en diversas circunstancias: Puede ser durante la puesta en marcha de una serie de actividades o al finalizar una unidad temática, en donde tanto alumnos como profesor pueden evaluar ciertos aspectos que sea interesante resaltar.

La Heteroevaluación es aquella que realiza una persona sobre la otra respecto a su trabajo, actuación, rendimiento. Este tipo de evaluación generalmente la llevamos a cabo los docentes con respecto a los aprendizajes de nuestros alumnos, sin embargo es importante que la Heteroevaluación pueda realizarse del alumno a los profesores ya que no se debe perder de vista que la evaluación es un proceso que compromete a todos los agentes que intervienen en el proceso enseñanza-aprendizaje.

INSTRUMENTO
FORMA DE EVALUAR
DESCRIPCIÓN
Test estandarizados, pruebas objetivas, preguntas orales y escritas,  preguntas abiertas, escalas de valoración, evaluación tradicional, informa, entre otros.



Heterovaluación
Evaluación realizada por el docente
Hoja de plan semanal, diario del estudiante, herramientas de autoreflexión elaboradas por el profesor, bloc de auoevaluación, etc
Autoevaluación
Evaluación realizada por el propio estudiante
Listas de cotejo, rúbricas, etc
Coevaluación
Evaluación realizada por los integrantes de un grupo de trabajo.




CONCLUSIONES

Es necesario que como docentes no solo reconozcamos las características de la evaluación en el Modelo por Competencias, sino que planeemos de acuerdo a ello, implementando diversas estrategias de aprendizaje y al mismo tiempo de instrumentos de evaluación ya que a diferencia de los modelos anteriores en el nivel que nos ocupa-así como en el nivel básico- de acuerdo a la Reforma Educativa la educación va dirigida a desarrollar no solo el conocimiento o la apropiación del mismo, sino actitudes y valores que forme desde las aulas los futuros ciudadanos.

Hay que considerar por tanto, que debemos dejar atrás las etiquetas que nos llevan a capacidades inamovibles y dejar de concebir la enseñanza como un proceso mecánico de transmisión de conocimientos ya que con ello se estaría limitando no solo el trabajo de los alumnos sino el nuestro también.


Exposiciones

Si los docentes condicionamos la expectativa nos estamos predisponiendo al fracaso tanto en nuestro trabajo como en el desarrollo de las capacidades de los alumnos. Por tal motivo el uso, conocimiento e implementación del modelo por competencias requiere un cuidado en las formas de qué, cómo, cuándo y por qué evaluar haciendo de este proceso por demás complejo ahora significativo en la apropiación de los conocimientos. Una letra o calificación no demuestra como nos lo hicieron creer en nuestra época de estudiantes el éxito de la persona, desde ahí debemos transformar el significado de la misma, ya que los alumnos desde siempre y como uso social relacionan a mayor calificación más competente y viceversa.

Si nosotros como educadores transformamos desde dentro el concepto EVALUAR seguramente tendremos más seres humanos de éxito.





miércoles, 31 de agosto de 2016

¡Ayuda!

Maestra: Es la tercera vez que hablo con "Pedro" y nuevamente huele a alcohol.
Fue el comentario de mi asistente cuando regresó de hablar con el alumno para señalarle que faltaban algunos documentos en su expediente.

Le pedí que regresara al aula y le dijera a "Pedro" que viniera a mi cubículo. No pasaron más de diez minutos y ya estaba frente a mi. Su cara expresaba susto, hay que decir que apenas tiene siete días que inició el semestre y es la primera vez que lo llamo. Días antes había atendido problemas de indisciplina con algunos de sus compañeros y se les había advertido al grupo en general que debían cumplir con el Reglamento Escolar, en especial con el rubro de disciplina. Seguramente Pedro pensaba que el llamado era para reprenderlo por algo.

Ahí lo tenía frente a mi, con los ojos redondos, viéndome con cierto miedo y quizá pasando mil cosas por su mente.

-Siéntate "Pedro" necesito hablar contigo. Lo dije con la voz menos expresiva, sin que pareciera enojo, reclamo o algo parecido. Obedeció y se sentó del otro lado de mi escritorio, solo atinó a decirme: Dígame maestra, ¿Qué hice? -¿Por qué nuestros alumnos siempre creen haber hecho algo malo cuando los llamamos?, ¿por qué no pensar que es solo para platicar con ellos o felicitarlos por algo? Tal vez porque los seres humanos estamos acostumbrados más a que nos marquen nuestros errores que nuestros aciertos.

Sin dar tantas vueltas le dije directo: "Pedro", en una semana te has presentado a la escuela oliendo a alcohol, ¿tienes algún problema? ¿es porque convives con frecuencia? Su respuesta fue: anoche tomé con algunos amigos, y creo que tomé de más, pero créame solo tomo los fines de semana.
Nuevamente lancé una pregunta ¿ te resulta necesario ingerirlo? porque hoy es mitad de semana, no es viernes ni tampoco sábado -las clases en nuestro Sistema se prolongan hasta el sábado-.
Al verse descubierto, me dice, "tiene razón maestra, es miércoles".
Por ser un alumno de nuevo ingreso y conocer poco de sus antecedentes solo le pedí que si tenía algún problema para controlar el consumo de la bebida la escuela podía canalizarlo a las instancias de Salud con la que trabajamos en coordinación, que tuviera la confianza necesaria para acercarse en cualquier momento, porque se le brindaría el apoyo necesario. Que estuviera seguro recibiría el apoyo que requiriera.

Después de escucharme, le pedí regresara al salón. Sin embargo me quedé preocupada, por lo que me ocuparía de observarlo.
Del otro lado del escritorio se encontraba una de sus maestras, quien escuchó prudentemente lo que platiqué con el alumno. Lo vio salir, y al asegurarse de que ya estaba en su salón, se acercó y me comentó que ella conocía a "Pedro" y algunos detalles lastimosos de su vida, y que quería compartirlos para que entendiera un poco lo que este chico vivía.
La escuché con atención y lo que me dijo me dio la respuesta al problema al que "Pedro" se enfrentaba y que quizá era el origen de lo que podía ser una posible adicción al alcohol.

El joven quedó huérfano muy pequeño, al poco tiempo su padre contrae nupcias con otra mujer, él y sus hermanos fueron a vivir con unos parientes, meses después su hermana se suicida. Todo esto en un período muy corto. El niño no había superado la pérdida de la madre cuando ya estaba frente el abandono de su padre, posterior a ello la muerte de su hermana de una forma por demás trágica.
"Pedro" llevaba más de la mitad de su vida tratando de superar la pérdida de lo que para el representaba lo más cercano: su familia.

¿Qué hacer? ¿Cómo acercarme a "Pedro" sin que sepa que estoy enterada de "sus secretos", esos que le están haciendo tanto daño y que lo han acercado en más de una ocasión a tratar de dejar este mundo? ¿Cómo canalizarlo al departamento de psicología sin que sienta invadida su privacidad? 

Seguramente tendré que pensar detenidamente qué hacer para ayudarlo.
Por lo pronto, conozco su dolor y es necesario actuar de inmediato. No dejarlo solo y apoyarlo a enfrentar esto que lo consume día a día, esto que lo puede llevar a la autodestrucción.




domingo, 25 de octubre de 2015

La historia de 'Laura', una niña como muchas en nuestro Sistema Educativo

El día inició normal, normal para una escuela pública como todas las que hay en nuestro país, los alumnos se apresuran por llegar a su clase de las siete de la mañana diez minutos después del timbre, tratando de convencer primero al prefecto de la entrada para que les de acceso y después al maestro, que entre regaños accede en algunos casos, con el único fin de que el alumno no se quede sin recibir la información del día.


Así se llegó a la mitad de la jornada y justo para iniciar la clase de las 11:30 am, la profesora de la materia de Taller de Lectura y Redacción, se acerca y me dice:

"Maestra, le traigo nuevamente a 'Laura', no se ha puesto al corriente con sus trabajos, no toma apuntes y prácticamente me ha dicho en la cara que no tiene cuaderno de mi materia -el semestre inició el 17 de agosto- por lo que yo no sé a que viene a la escuela".

'Laura' una jovencita alta, delgada, ojos grandes y tristes, pelo lacio y largo, me mira y sabiendo lo que le voy a preguntar, se queda callada esperando a que lance la pregunta obligada: ¿Cómo es eso que no tienes cuaderno? es acaso ¿porque no hay dinero en casa? o porque ¿no te interesa la materia? Ella, duda unos segundos antes de contestar, titubea y me dice: "El dinero hace falta en casa, pero no es eso, simplemente no tengo cuaderno". Volteo a una pequeña silla donde coloco los cuadernos reciclados de semestres anteriores y le digo: "puedes tomar uno de los que están ahí, y usarlo, pero es necesario que te pongas al corriente con todos los apuntes que hasta la fecha la maestra de TLR les ha proporcionado".
Recuerdo que días antes la maestra de Química me dio el mismo reporte, 'Laura' no hace nada en clase, no cumple con las tareas y se niega a participar.

Con ese antecedente hago un recordatorio a la alumna y le señalo su promesa de quedarse después de clases en mi cubículo a trabajar en las asignaturas en donde no ha entregado trabajos a fin de no acumular mas "cincos" y ponga en riesgo su estancia en la preparatoria, sobre todo porque con más de tres materias reprobadas no podrá inscribirse al próximo semestre.


La maestra permanece frente a mi y a lado de Laura, esperando seguramente una reprimenda de mi parte, ya que como asesora es mi deber intervenir en este problema reportado. Respiro hondo y busco mi mejor tono de voz, que no resulte agresivo pero si tajante y vuelvo a preguntar ¿Qué está pasando que no muestras el mínimo interés en los trabajos académicos? ¿Pasa algo que no me hayas dicho? ¿Son acaso problemas en tu casa? o -pregunta que responde a todo lo que sucede con 'Laura'- ¿Acaso no entiendes lo que la maestra explica?
Ante esta última pregunta, 'Laura' se convierte en un mar de lágrimas y me contesta con voz cortada por el llanto "Así es asesora, desde que entré a la prepa casi no entiendo las clases, vamos demasiado rápido, y, tengo problemas, problemas para aprender, en mi otra escuela (la secundaria) tenía maestros de apoyo y aquí siento que me estoy perdiendo".

Ahora era la maestra la que veía a 'Laura' con gran asombro, no podía creer que tenía frente a ella, una jovencita que clamaba a gritos ayuda y que no se había dado cuenta del serio problema que para nuestra alumna significaba cursar el bachillerato y lo difícil que era tratar de comprender su materia. Se quedó callada esperando que yo resolviera y le diera la estrategia a seguir.
Dejé que continuara su relato, agregando que se avergonzaba no aprender y que desde que inició su educación sus compañeros se burlaban de ella, poniéndole apodos que hacían referencia a su "deficiencia".

Con esta confesión, y tratando de rescatar no solo lo que mi profesión me dictaba sino mi comprensión de madre de una niña que tiene los mismos problemas de 'Laura' , le hablé como quisiera que le hablaran a mi hija:
Entiendo perfectamente de lo que me hablas, pero esto lo resolveremos con la ayuda de tu maestra y con el mío. Desafortunadamente en esta escuela no tenemos apoyo de USAER (Unidad de Servicios de Apoyo a la Educación Regular) como lo tuviste en la secundaria, pero haremos todo lo que esté a nuestro alcance para que vayas a tu ritmo, la maestra -viéndola a los ojos casi ordenándole lo que tenía que hacer- te dará tiempo para que te pongas al corriente con apuntes y tendrá un acercamiento en cada clase para explicar detenidamente el tema que vaya viendo. Pedirás por lo pronto un cuaderno para que en tu casa, a tu ritmo, pases todos los apuntes y te pongas al día, y por las burlas no te preocupes, la maestra y yo estaremos contigo para evitar que esto suceda.
'Laura' no paraba de llorar, ahora yo no sabía si era por sentirse comprendida, apoyada o porque le seguía doliendo su situación. Seguí hablando tratando de que mis palabras fueran un bálsamo que le proporcionara tranquilidad y comprensión, ahora, la maestra se sumó ofreciendo su apoyo, yo no sé si realmente nuestra alumna la conmovió, se sintió apenada por no haberse dado cuenta de lo duro que era para 'Laura' el ir a la escuela o porque no le quedaba más que seguir mis indicaciones.
Finalmente, ya más tranquila, regresó a su salón.

Esta es una historia que se repite con mucha frecuencia en el Sistema Educativo Mexicano, la falta de apoyo para nuestras instituciones de personal capacitado para ayudarnos a enfrentar los problemas de aprendizaje de los alumnos, la pérdida de sensibilidad por parte de maestros, el continuar con la educación tradicional, el no interesarnos por apropiarnos cuando menos de lectura sobre trastornos de aprendizaje, el poco interés de las autoridades educativas para que contemos con un departamento capacitado que nos acompañe en nuestra tarea y nos de la guía necesaria para atender a nuestros niños y jóvenes, hace que muchos alumnos como 'Laura' sean un número más en la deserción escolar.


domingo, 2 de agosto de 2015

Problemas de aprendizaje, un reto diario en el aula







En la docencia nos enfrentamos a diversos retos, muchos de ellos son tratados con la pedagogía tradicional sin embargo esta ya no es suficiente, las diferencias individuales son palpables, el ritmo de aprendizaje de nuestros alumnos es diferente y el Sistema Educativo actual nos señala que la educación DEBE SER INCLUSIVA, sin embargo aún no estamos preparados para ella.

Algunos profesores tienen formación en docencia otros hemos egresado de una universidad y nos dedicamos a ella pero carecemos del conocimiento para tratar a los niños y jóvenes con problemas de aprendizaje: Autismo, Síndrome de Asperger, TDAH o Transtrono de Déficit de Atención e Hiperactividad, Dislexia (incapacidad para leer, deletrear y escribir palabras), Dislalia (omisión de ciertos sonidos o sustitución por otros de forma incorrecta), Disgráfia (incapacidad para escribir correctamente) discalculia (incapacidad para realizar cálculos matemáticos) por mencionar algunos.

 Pero, ¿qué es un problema de aprendizaje?  IDEA ( Individuals with Disiabilieties Education Act) por sus siglas en inglés define un problema de aprendizaje como: Un trastorno en uno o más de los procesos biológicos básicos relacionados con la comprensión o uso del lenguaje hablado o escrito, que puede manifestarse como la habilidad imperfecta para pensar, hablar, leer, escribir, deletrear o realizar cálculos matemáticos. El termino incluye condiciones como discapacidades de la percepción, lesión cerebral, disfunción cerebral mínima...

El problema se complica para el niño o joven cuando  no es detectado a tiempo en ninguno de estos trastornos y se promueve de un grado a otro con deficiencias que se van haciendo cada vez más grande a lo largo de su vida como estudiantes ocasionando en muchos casos estigmatizaciones de "burro", "distraído"," incompetente", "indisciplinado", "agresivo",  "falto de atención e interés", "tonto"  creando desesperación en los padres y en los maestros por no ser "normal" como lo dictan los cánones.

Por ello:

Es necesario que padres y maestros estemos atentos a la conducta individual, al ritmo y a los posibles problemas de aprendizaje, ello facilitará su tránsito por las aulas y mejorará su desempeño a lo largo de la vida mejorando considerablemente su autoestima. Si bien no somos especialistas, la docencia nos ha despertado un sexto sentido para detectar cual educando no se comporta, aprende o se desenvuelve dentro de la línea normal del estándar que conocemos. 

Se sugiere:

1) Llamar al padre de familia o tutor y entablar una conversación sobre el historial del niño en casa y escuela. Explicar abiertamente el motivo por el cual se ha pedido su presencia. Declararnos -sin vergüenza alguna- incompetentes para resolver el caso o situación presentada, y sugerirle atención para el chico. Desafortunadamente la atención con especialistas es cara para la economía de muchos de nosotros, sin embargo existen instituciones públicas y de gobierno que brindar el servicios psico-pedagógico a bajo costo sobre todo en aquellos lugares en donde las Universidades cuentan con Facultades de Psicología o en los Sistemas DIF de las localidades.

2.- Una vez detectado el trastorno o el problema de aprendizaje, el trabajo al interior del aula tendrá que ser reforzado con las indicaciones y sugerencias que el especialista proporcione. 

3.- Como maestros debemos considerar que las estrategias e instrumentos de evaluación tendrán que ser diferentes a las que se aplique al resto de nuestros alumnos. Para ello son de gran ayuda las guías de observación, listas de cotejo, rúbricas y diarios por mencionar algunos.

4- El acompañamiento que estos niños y/o jóvenes requieren a lo largo del ciclo escolar debe ser cercano, los tiempos de entrega para las actividades debe ser considerado ya que trabajan a un ritmo diferente, quizá con menor calidad o se les dificulte en ocasiones terminar una actividad por muy simple que parezca, para ello tendremos que diseñar actividades en donde se demuestre haber adquirido el conocimiento que se pretende.

5- Recordemos que de acuerdo a la Reforma Educativa trabajamos bajo el esquema de competencias, ello facilitará el diseño de actividades y estrategias de evaluación.

6.- Cada uno los problemas de aprendizaje requiere el diseño de la estrategia adecuada ya que dependerá el problema que se atienda. En un salón de clase podemos enfrentarnos con varios a la vez y el diseño de las actividades así como el instrumento de evaluación no será el mismo para un niño con TDAH que para el que tiene dislexia, por ejemplo.

9.- Ser conscientes que la misma atención que nos requiere un alumno nos requerirán 35 o más.

10.- Debemos considerar que el hecho de que al no aprender al ritmo que lo hace el resto de sus compañeros crea frecuentemente frustración, vergüenza  y su autoestima disminuye al enfrentarse con frecuencia a lo que ellos consideran un fracaso. TRABAJAR PARA REFORZAR SU AUTOESTIMA.

11.- Es necesario utilizar estrategias adecuadas para que el resto del grupo entienda a sus compañeros, evitar el bullying o acoso escolar que pueda generarse en torno a estos alumnos y formar un grupo de apoyo en las actividades áulicas. 

12.- Debemos trabajar en equipo maestro-padres de familia-alumno-compañeros de grupo-especialista.

13.-  En caso de que el alumno sea atendido por otro u otros maestros comunicar de inmediato la situación para unir esfuerzos, unificar criterios y crear conciencia del apoyo que el niño o joven requiere.

Todos los días nos enfrentamos a nuevos retos. Debemos seguir esforzándonos.



jueves, 30 de julio de 2015

¿Cómo fortalecer la autoestima de tus alumnos?


La autoestima es la valoración positiva que tenemos de nosotros mismos. Si bien es algo intangible es plenamente visible a través del comportamiento de las personas. Los rasgos de la autoestima favorecen o en su defecto perjudican nuestra personalidad de ahí la importancia de fomentarla en nuestros alumnos, pero, ¿qué debemos considerar para favorecerla?

1.- Nunca lo evidencies frente a sus compañeros ni de ninguna persona.

2.- Llámalo por su nombre, si es posible, acompáñalo de un tono amable y directo, no meloso.

3.- Reconoce su esfuerzo frente a otras personas ya sea: compañeros, maestros, directivos o de sus padres.



4.- Marca sus áreas de oportunidad sin ser agresivo, burlón o recriminativo.

5.- Pregunta si algo le pasa cuando notes que su conducta no es la usual.

6.- Pide que sea tu monitor de vez en cuando.

7.- Escribe notas positivas en los trabajos de calidad que entregue y en aquellos donde te percates que se ha esforzado..

8.- Escucha atentamente sus opiniones.

9.- Respeta su espacio.

10.- Hazle saber con palabras y hechos que te importa.

11.- Háblale con respeto, como a un igual, no por que sea tu alumno no está a tu altura.

12.- Nunca lo compares con los demás.

13.-  Invita a tus directivos de vez en cuando a que presencie sus exposiciones.

14.- Da seguimiento puntual de su proceso de aprendizaje.