La respuesta no está en nosotros los que día a día trabajamos en el aula, los que nos dedicamos a formar a niños y adolescentes, los que recibimos un sueldo por hacer nuestra tarea, bien o mal, la respuesta en mi opinión está en nuestros alumnos aunque muchos opinarían que esto es subjetivo.
Los educadores podríamos decir que se encuentra en la profesionalización y capacitación continua para impartir de acuerdo al nuevo Modelo Educativo nuestra cátedra, en cumplir todos los días con un horario y aportar a los centros educativos lo que estos nos piden o exigen, en atender las necesidades de aprendizaje de los alumnos, en diseñar una Planeación Didáctica de acuerdo a los propósitos y objetivos del programa entre otros.
Pero mi reflexión va más allá, va a lo que ellos, nuestros alumnos sienten cada vez que entramos al salón de clase, cuando nos encuentran en los pasillos, cuando nos buscan para contarnos sus problemas, cuando nos piden una moneda para completar su loche, cuando nos piden material para poder entregar el trabajo que otro de nuestros colegas les pidió, cuando nos enteramos que tienen alguna adicción y que su permanencia en la escuela depende de nuestro apoyo, cuando sin que ninguno de sus compañeros se enteren les hemos dado hasta un suéter porque no tienen para cubrirse del frío, en atender no solo sus necesidades educativas sino afectivas, el hacerlos sentir que son capaces de cumplir con sus metas y si no las tienen ayudarlos a que las formen.
En casos como los mencionados los cursos, maestrías y hasta doctorados no tienen razón de ser, porque con ellos no cubriremos las necesidades del saber ser.
Si bien es cierto, con el paso de los años la labor docente se ha transformado y aunque han ido y venido Modelos Educativos y las Teorías del Aprendizaje nos señalen numerosas formas de llevar el conocimiento y entender el por qué, el cómo y el cuándo se apropian o no de los conocimientos hay situaciones que no están comprendidas en estos.
Todos reconocemos que tuvimos un buen maestro pero ese reconocimiento se da bajo las circunstancias que vivimos en nuestra estadía en la escuela, el cómo recibimos su apoyo, en el cómo nos hizo amar alguna materia o el cómo nos ayudó a transformar nuestra vida. Sabemos reconocer quién nos hizo sentir por un instante personas especiales y que gracias a eso hoy somos lo que los demás ven: profesionistas, amas de casa, empleados o seres más humanos con valores gracias a como incidieron en nuestra vida. Cómo estos maestros con su ejemplo y dedicación nos hicieron dar hoy lo que en algún momento nos faltó y no me refiero solo a las cosas materiales sino hasta el cariño que buscábamos y en muchos casos se carecía en casa. Cómo alguien que creyó en nosotros nos dio seguridad para seguir nuestro camino, buscar otros horizontes y llegar a un lugar en el que jamás imaginamos estar.
Es difícil tener una concepción de lo que es un verdadero maestro, porque repito, las
circunstancias en cada uno de nosotros fueron diferentes, sin embargo los buenos maestros parecieran seres especiales porque deben tener cuando menos estas cualidades:
* Buscar siempre el bienestar de sus alumnos.
*Ser empáticos.
*Tener disposición para escucharlos.
*Amar y sentir pasión por nuestro trabajo.
*Motivarlos a ser mejores personas.
*Encaminarlos en sus objetivos y vigilar que en la estadía en la escuela puedan cumplir con sus metas.
*Ayudarlos a encontrar el sentido al estudio, a la escuela.
*Tener tolerancia, sobre todo en este tiempo que a ellos les ha tocado vivir, en donde este valor como el respeto, responsabilidad, cooperación, entre otros se han ido perdiendo.
*Ayudarlos a re valorar el sentido a la vida.
*Detectar sus habilidades y áreas de oportunidad, fortaleciendo las primeras y disminuyendo las segundas.
* Apoyarlos a encontrar el sentido de pertenencia.
*Predicar con el ejemplo.
*Dar reconocimiento a sus acciones.
*Tener en nuestra boca siempre una palabra de aliento, de ánimo, de cariño.
*Buscar la capacitación constante para mejorar nuestra práctica docente.
*Tener domino de los conocimientos de la (s) materia (s) que impartimos.
*Ser justos cuando de evaluar se trate.
*Hacer uso de las Tecnologías de la información.
*Utilizar distintas estrategias de aprendizaje.
*Conocer y reconocer sus estilos de aprendizaje y tipo de inteligencia.
* Fomentar la participación activa en el contexto escolar y social.
*Crear ambientes que favorezcan el aprendizaje.
*Asumir las responsabilidades éticas de nuestra profesión.
*Participar activamente en la vinculación de la escuela con la comunidad.
*Tener el compromiso de que los alumnos que ingresen logren concluir su formación.
*Organizar el trabajo durante el ciclo escolar de acuerdo al programa de estudios.
*Permitir no solo el desarrollo cognoscitivo sino afectivo del alumno.
*Ser gestor incansable dentro y fuera de los espacios educativos.
*Identificar los rasgos lingüísticos y culturales de la comunidad que favorezcan el aprendizaje de los alumnos.
*Participar activamente en la organización y desarrollo de la gestión escolar que nos ayude a una vinculación efectiva con todos los entes que inciden en el Proceso Enseñanza-Aprendizaje.
El nuevo Perfil del Docente va más allá de lo que la Reforma Educativa en México y en cualquier país pretende de los educadores, va a la esencia misma como personas, como seres humanos no solo a la capacitación constante para mantener una práctica docente a la altura de lo que las organizaciones internacionales dictan a los países desarrollados y subdesarrollados, va directamente a las necesidades en cada uno de nuestros contextos.
Ahora la pregunta es: ¿Somos realmente BUENOS maestros?
Ahora la pregunta es: ¿Somos realmente BUENOS maestros?








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