Si
bien la práctica docente es una vocación, debemos admitir que la docencia en sí
no es algo con lo que se nace, esto significa que debemos trabajar
constantemente para apoyar nuestro desarrollo y aprendizaje. Podemos tener la
vocación de servicio, pero la “buena docencia” nace a partir del compromiso que
establezcamos con nuestro contexto: Alumnos-Espacios Educativos-Comunidad.
Para
ello es indispensable que tengamos la apertura necesaria a los cambios,
empezando por una permanente actualización para mejorar nuestra labor, tomando
en cuenta que vivimos en una sociedad dinámica que requiere ciudadanos
comprometidos, con habilidades y destrezas que les permita ser capaces de
enfrentar nuevos retos.
La
responsabilidad profesional docente no inicia en el aula, sino fuera de ella,
en nuestro contexto, en la comunidad, es en el aula en donde se formarán los tres saberes:
(aula)
Saber:
Parte cognitiva encargada de los conocimientos que el alumno adquiere en toda
su formación (aprendizajes para la vida-significativos-).
Saber hacer: Parte de la aplicación, encargada de
la práctica que alumno realiza una vez tenga lo cognitivo (saber ser).
Saber
Ser: Parte de las emociones encargada del desarrollo humano que el alumno
adquiere durante su formación (valores-actitudes)
Si
este proceso de formación de los alumnos lo acompañamos con una Práctica
Profesional Responsable, siendo autocrítico y honesto en nuestras áreas de
oportunidad, si trabajamos intensamente para mejorarlas, redefinimos y
direccionamos adecuadamente nuestra práctica,
los resultados que obtengamos con nuestros alumnos serán óptimos, de la
misma forma lo serán al interior del centro educativo y habremos cumplido con
lo que la comunidad espera de nosotros.
La
ética profesional tanto dentro como
fuera de los espacios educativos (escuela) es fundamental en nuestra labor, por ello es importante que seamos congruentes
con lo que hacemos y decimos, ya que lo ideal es que seamos un “modelo a
seguir” y retomemos nuestro liderazgo en la sociedad, el que hemos ido perdiendo, pero aún no es tarde,
todavía estamos a tiempo de que regrese al lugar de donde nunca debió irse.
La Práctica Docente:
No
debemos perder de vista la inclusión de los padres de familia en las actividades a desarrollar, este involucramiento en
temas de interés común y en un ambiente propicio, reforzarán los lazos
escuela-alumnos-familia, mismos que se verán reflejados en la sociedad. Como
padres deseamos que la escuela les proporcione las habilidades y destrezas
que nuestro hijos requieren para hacerle frente a un mundo competitivo en donde
las oportunidades son cada vez menores. En este contexto es necesario manejar
información actualizada sobre las nuevas políticas existentes para así trabajar en una línea de congruencia y apego
a la realidad.
Por
otra parte el compromiso con la sociedad (comunidad) es algo que debemos trabajar con los alumnos ya que al final de su formación
escolar tendrán que integrarse a la
misma. La formación en valores no debe
estar desligada del saber (aspectos cognitivos) deben trabajarse conjuntamente
por lo que si los formamos con un sentido de responsabilidad social y
fomentamos en ellos el espíritu de servicio, gratitud y solidaridad, los
ciudadanos que entreguemos en un futuro ayudarán a construir una mejor
comunidad, estado, país y mundo.
Nuestra
labor nunca será un trabajo aislado, estamos inmersos en una sociedad y esta
espera nuestro mejor esfuerzo. Tenemos una gran responsabilidad a cuestas y
solo a través de una buena práctica docente lograremos consumar nuestro
esfuerzo. No es el momento de claudicar, es el momento de construir con bases
sólidas un mejor presente y un futuro con mayores oportunidades.
En función a mejorar nuestra Práctica Docente trabajaremos en este blog.
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